Los Atilas de la modernidad
La mezcla diabólica del neoliberalismo con la partidocracia corrompida; del Dios Mercado, la competitividad sin límites, la ganancia a como de lugar, los cárteles de la construcción y la buro- tecnocracia mediocre y perversa, no solo empobrece materialmente a nuestra sociedad sino también espiritualmente.
Expande la miseria. Saquea y destruye la naturaleza. Segrega lo moderno y lo sitúa contra la existencia de la mayoría y contra el patrimonio histórico y cultural de lo pueblos. Impone la vanidad.
Gansteriza la gestión pública y privada. Potencia lo superficial y el mal gusto. Pisotea los símbolos y valores históricos.
Sustituye la belleza, el arte, la creación heroica y lo más hermoso del pasado, por una especie de "selva de cemento". Selva altamente rentable para los cárteles de la construcción y sus conexiones de Estado, aposentadas en oficinas supervisoras, fiscalizadoras, viejos y nuevos ministerios.
Por suerte Sabana de la Mar , un hermoso pueblito marino situado al pie de Los Haitises y al costado de la espectacular Bahía de Samaná, todavía no se ha podido cotizar en alto nivel en el mercado de bienes raíces y de las mafias del turismo.
Si no fuera así hace rato que le hubiera sucedido peor que a Samaná, arrasada por el faraonismo de Balaguer.
Pero para mejor suerte Sabana de la Mar , además, ha tenido dolientes que han reaccionado con dignidad y orgullo frente al deterioro de su lindo Casón victoriano.
Ellos (as) han ido lleno de energía en pro de su rescate, encabezados por jóvenes sensibles e inteligentes, que están decididos a restaurarlo y a convertirlo en el Centro Cultural "Novia de la Bahía ".
Esa lucha es un ejemplo de cómo se debe proceder para rescatar todo nuestro patrimonio nacional abandonado pirateado, saqueado, usurpado; ahora en mayor grado por los Atilas del neoliberalismo y la globalización.
No solo me refiero al patrimonio histórico- cultural, sino también al patrimonio público privatizado: sector energético, industrias azucareras, empresas estatales, seguridad social, sistema de pensiones, aeropuertos etc. Y al valiosísimo patrimonio natural, capturado por las transnacionales del turismo, por los traficantes de bienes raíces, los funcionarios corruptos y los empresarios inescrupulosos: playas, Cueva de la Maravilla , reservas científicas, bosques, ríos, áreas protegidas.
¡Urge emprender acciones para devolverle a su legítimo dueño, el pueblo dominicano, lo que le pertenece y le ha sido arrebatado! Todo es válido en esa dirección. Todas las formas de reclamo, rebeldía y reapropiación, mientras más ingeniosas y radicales mejor.
Pero hay un caso actual, además de indignante, imperioso: el destino amenazado del mural de Silvano Lora, comunista de los mejores, gloria del arte nacional y mundial, y del compromiso social-revolucionario.
El mural de Silvano en el paraninfo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) ha sido tapiado, tapado (y quien sabe si definitivamente dañado) por los Atilas modernos de la UASD y del Palacio Nacional. Por los arrepentidos de haber sido luchadores por la liberación .Por los peones de los carteles de la construcción.
Por un rector plegado a la impronta de la fatuidad neoliberal, presto a ceder la autonomía en todo el campo del jugoso negocio del "remozaciomiento" de la universidad primada y por las ínfulas "modernizantes" y post-modernizantes del dueño de la Fundación Global y supuesto presidente de la república, empeñado en construir aquí "una pequeña New York" rodeada de miserias materiales y morales.
Pero para colmo de la ofensa, del escarnio, el nuevo decorador del paraninfo, un "margarito" cualquiera, colocó sobre el mural tapiado de Silvano, un mamotreto que exalta sobre todo la figura del déspota ilustrado Joaquín Balaguer, rodeado de sus jefes militares asesinos (Pérez, Llubérez Montás, Neit Nivar.)
Secuestradas las áreas en remodelación por la oficina de Félix Bautista (aquel que anunció que le robaron 50 millones de pesos y una metralleta que "dejó" en su lujosa Yipeta) y por los órganos represivos del estado y de la universidad, ninguna autoridad de una universidad supuestamente autónoma, se ha atrevido a detener ese atropello a la cultura, esa acción infame, ese abuso propio de poderes mediocres y perversos.
Se propusieron sigilosamente sepultar una obra de inmenso valor artístico, parte del patrimonio cultural de la nación y de la UASD , para reivindicar la escoria. Pero el atropello de todas maneras estalló.
El argumento esgrimido devela la pobreza espiritual de sus promotores: "el mural de Silvano no armonizaba con los colores y el diseño moderno del salón remodelado".
La obra del digno maestro sepultada por la estulticia de ese "margarito", otro decorador tipo la estafadora Margarita Gómez, ambos protegidos por el despacho del gobernador de colonia y su primera dama, empeñados en honrar el crimen y la maldad.
¿Quienes de la familia universitaria (estudiantes, profesores, empleados) estarán dispuestos a impedir que se consume el propósito de los Atilas neoliberales?
Porque fuera de allí hay quienes no vamos a permitir, cual sea el sacrificio que haya que hacer, que la perversidad fríamente calculada de estos depredadores, asesinos de la verdad histórica, seguidos por ignorantes "ilustres", se salgan con la suya.
¡Hay que demoler la pared y panfleto pictórico que oculta el mural de nuestro Silvano, y devolverle la luz a su obra!
¡Y hay que hacerlo ya!