CCB Venezuela
Frente Unido de Juventudes Bolivarianas
MANIFIESTO JUVENIL BOLIVARIANO
En el marco del II Congreso Nacional de Juventudes Bolivarianas realizado en la ciudad de Maturín, ubicada en el oriente venezolano, los días 4, 5 y 6 de mayo del presente año, ciento de jóvenes en calidad de delegadas y delegados de distintas organizaciones campesinas, obreras, indígenas y estudiantiles provenientes de todas las regiones del país se congregaron con el fin de dar un debate profundo en torno a la situación nacional e internacional que atravesamos actualmente y la necesaria construcción de una sociedad socialista y de un instrumento organizativo capaz de combinar todas las formas de luchas de cara a los retos planteados en el marco de la globalización del capital.
En este orden de ideas, hemos decidido lanzar algunas líneas cardinales que arrojaron el debate antes planteado con el fin de contribuir en la defensa y en la impostergable profundización de la Revolución Bolivariana y en avanzar en la edificación de la unidad del movimiento revolucionario venezolano y continental.
Con relación a la sociedad socialista a construir consideramos:
EN TORNO A LA PROPIEDAD:
El modelo de propiedad socialista es la propiedad social. Por ello, es imprescindible superar la propiedad privada sobre los medios de producción y en algunas actividades fundamentales del quehacer público, como por ejemplo: la salud, la educación, la alimentación, la vivienda, entre otros, así como profundizar el modelo de propiedad colectiva contenido en las cooperativas y las empresas en cogestión puesto que esta modalidad significa una especie de propiedad privada ampliada. Para esto debemos avanzar en la expropiación, nacionalización y socialización de todas las empresas estratégicas que siendo históricamente privadas o habiendo sido privatizadas por gobiernos anti-nacionales signifiquen la garantía de la soberanía nacional. Nos referimos, a las empresas petroleras trasnacionales, a SIDOR, a CANTV, a VIASA, y todas aquellas empresas que contienen el monopolio de la producción, almacenamiento y distribución de alimentos.
EN TORNO AL ESTADO Y LA NUEVA DEMOCRACIA:
Un nuevo Estado y un modelo de democracia socialista tienen que ampararse en lo que hemos denominado el Poder Popular. Esta nueva forma de organizar el poder, el Estado, debe erigirse desde creativas fórmulas organizativas que nazcan en el seno del pueblo. Para ello, proponemos la profundización de los consejos comunales, la superación de los sindicatos por instancias de consejos de trabajadores autónomos, consejos campesinos, indígenas y estudiantiles, así como cualquier forma de organización popular que se sustente en la direccionalidad de las demandas e intereses de las comunidades y el pueblo en general. Esto significa, que en la actual transcisión la organización social debe ser profundamente autónoma del Estado actual para convertirse en la base del nuevo Estado, del Estado socialista. En este sentido, se hace de fundamental trascendencia un nuevo ordenamiento jurídico, es decir, una nueva constitución y nuevas leyes que además de parir a una estructura política distinta a la actual también legitimen a todo el andamiaje económico, social, cultural, militar e internacional que hacen de bases de la sociedad socialista. Por otra parte, la democracia socialista debe llegar al último eslabón. En este aspecto, nos referimos, a la democracia laboral o mejor dicho, a la nueva organización de la producción. El socialismo, en tanto estadío que aspira rescatar la condición humana, persigue, entre otros, un objetivo concreto que es la superación de la división social del trabajo. Esto se debe reflejar en la manera de producir y de tomar las decisiones en los núcleos de producción sean tanto urbanos como rurales. Para esto proponemos un sistema nacional confederado de consejos de trabajadoras y trabajadores, así como de consejos comunales, campesinos, indígenas, estudiantes y demás expresiones organizativas del pueblo. Se trata de que las mayorías, ahora (en el socialismo) hecho poder, defina su destino propio.
EN TORNO AL PROBLEMA AGRARIO:
Es de vital importancia socializar la propiedad de la tierra y su usufructo. Anteriormente (en relación al tema de la propiedad) señalábamos que el modelo de propiedad en el socialismo es la propiedad social. La tierra y el campo en general no escapan de esta apreciación. Por lo tanto, para avanzar en la conformación de una nueva estructura económica debemos superar el carácter monoproductor de nuestra economía y poner la tierra en función de los intereses de las grandes mayorías nacionales y no en aras de las prebendas de una minoría terrateniente. La lucha por el socialismo es una lucha contra el latifundio como expresión auténtica de las relaciones feudales que hoy en día todavía aquejan a las trabajadoras y a los trabajadores agrícolas. En este sentido, es de imperiosa necesidad superar el atraso tecnológico-productivo y el déficit de trabajadoras y trabajadores rurales que actualmente mantiene atrofiada a la agricultura en el país de cara a garantizar la soberanía alimentaria, es decir, garantizar el derecho a la buena alimentación de los sectores populares. Socialismo es tierras, mujeres y hombres libres.
EN TORNO AL SISTEMA ECONÓMICO-FINANCIERO:
En la transición es ineludible subordinar el Banco Central de Venezuela (BCV) a las políticas emanadas por el Ejecutivo Nacional y abonar el terreno hacia la configuración de un sistema económico-financiero que sea direccionado por el Estado socialista cuya planificación apuntale a la abolición de las relaciones mercantiles entre los seres humanos, es decir, que diseñe una metodología para intercambiar los productos a través de un valor objetivo y no del precio impuesto por la ley de la oferta y la demanda. Para ello, se hace impostergable la necesaria nacionalización de la banca privada y trasnacional para avanzar hacia el planteamiento antes esbozado.
EN TORNO A LA EDUCACIÓN Y UNA NUEVA CULTURA:
El socialismo no es tan sólo un nuevo modelo económico ni tampoco es únicamente un Estado direccionado por la clase trabajadora, los sectores populares y el pueblo en general. El socialismo es una sociedad transitoria hacia el comunismo, es decir, un período de preparación subjetiva y objetiva para alcanzar la redención de los seres humanos, una sociedad sin clases sociales y sin Estado. Por ello, la batalla ideológica y la revolución cultural debe ser uno de los ejes de mayor atención en el proceso de la construcción del socialismo. En este sentido, se hace imperioso forjar un modelo educativo acorde a una nueva racionalidad cimentada en una escala de valores radicalmente distintos a los capitalistas, a saber: valores como la solidaridad, la corresponsabilidad, la abnegación, la honestidad, la complementariedad, la equidad, la justicia y la paz. La educación debe ser el reflejo de las nuevas relaciones sociales de producción y de la manera de relacionarse los seres humanos en el contexto del socialismo. El socialismo implica una nueva cultura. Nos referimos a un nuevo ser humano, a una nueva subjetividad. Por esto, el socialismo se orienta estratégicamente hacia el rescate de la condición humana, y para ello, inexorablemente, se necesita reconstruir la memoria histórica de nuestros pueblos y redimensionarla para colocarla acorde a los retos del presente y del futuro. En ese orden de ideas, se debe democratizar el acceso a la educación y a las artes y hacer de ellas una expresión cotidiana del pueblo. La estética del capitalismo será superada por la impresión de insurgentes visiones de las artes y la creación.
EN TORNO A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN:
Anteriormente, señalábamos algunas consideraciones sobre el tema de la cultura y la educación. Lo medios de comunicación son motor importante de la sociedad actual. La imagen y las voces se multiplican millones de veces a nivel de los países, continentes y del mundo entero. El imperialismo diariamente aliena a nuestros pueblos en función de maximizar las ganancias. Sin embargo, existe la posibilidad de transformar esta realidad. Construir el socialismo pasa inexorablemente por la constitución de una nueva simbología y de una manera distinta de comunicarnos los seres humanos. No se trata de copiar los argumentos de las potencias hegemónicas del mundo. Se trata de rescatar nuestros valores ancestrales y recrearlos en la cotidianidad permanentemente a través de simbologías y expresiones comunicacionales acordes con la cultura del socialismo. Para ello, debe ser democratizado el espectro radioeléctrico (entendiendo tanto señales que están en manos del Estado como de la privatización) para ponerlo a tono con las demandas del pueblo y en disposición de la creación artística y la recreación de las grandes mayorías. En este sentido, es importante convocar a un referéndum revocatorio a nivel nacional e internacional para que se les revoque masiva y democráticamente las concesiones a los medios de comunicación capitalistas. Aunadoa esto debe forjarse un sólido sistema de comunicación alternativa y comunitaria que permita hacer las veces de dique de contención frente a la ofensiva mediática orquestada desde las grandes corporaciones de desinformación.
EN TORNO A LA DEFENSA DEL SOCIALISMO:
Para defender el socialismo se hace imprescindible conformar una nueva doctrina militar que conciba al pueblo en armas y que se sustente en la guerra popular. Se trata de convertir esta responsabilidad en un interés colectivo y no sólo de un grupo profesional que se ocupe de este tema. La reserva nacional y las fuerzas armadas en general, en el marco del socialismo, deben pasar a ser comandadas por las miembras y los miembros de los consejos comunales, de los consejos de trabajadoras y trabajadores, de los consejos indígenas, de los consejos de campesinas y campesinos, de los consejos estudiantiles y de todas las expresiones organizativas del pueblo. La defensa integral de la sociedad socialista no puede ser uso exclusivo de unos sino de la clase trabajadora, de los sectores populares y del pueblo en general. Reiteramos que la fuerza armada que requiere la sociedad socialista debe ser el pueblo organizado en las armas. De igual forma, la defensa del socialismo es de carácter ideológica. Para esto se requiere de una organización política (un Partido Revolucionario) que amparada en un programa sea capaz de organizar a la clase trabajadora, a los sectores populares y al pueblo en general en la ideas para darle continuidad en el desarrollo de la historia al proceso de transformaciones revolucionarias que constituye el socialismo.
EN TORNO A UN BLOQUE DE PODER ALTERNATIVO FRENTE AL IMPERIALISMO
En Venezuela, según hemos definido, el sujeto histórico llamado a subvertir el modelo actual se compone por la clase trabajadora, los sectores populares y el pueblo en general. A pesar de los matices y las distintas formaciones económico-sociales que caracterizan a otras sociedades de Nuestra América, creemos que esta impresión se adapta generalmente a éstas. Por ello, partimos del hecho de que las revoluciones las hacen los pueblos, las hacen los que históricamente han sido explotados, oprimidos y excluidos por las clases dominantes. Por lo tanto, si queremos avanzar en la construcción de una sociedad socialista, que necesariamente es de carácter internacional, pues se hace impostergable constituir un Bloque de Poder Alternativo que sea capaz de frenar las pretensiones del imperialismo. Sin embargo, hay dos consideraciones muy importantes que hacer sobre este tema. En relación a la primera, se trata de configurar una alianza táctica con los gobiernos reformistas o nacionalistas y con las organizaciones reivindicativistas (como sindicatos o centrales sindicales, movimientos sociales de base, etc.), es decir, se trata de tejer un núcleo de apoyo que si bien no cree en la construcción del socialismo servirían de apoyo para configurar nuevas correlaciones de fuerzas en el ámbito de la geopolítica actual. Con respecto a la segunda, nos referimos a una alianza estratégica que debe priorizar las relaciones con los pueblos y sus organizaciones revolucionarias y ésta relación orgánica debe ser complementada por los gobiernos anti-imperialistas y que perfilen la posibilidad de construir el socialismo como por ejemplo: Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua.
EN TORNO A LA PRESERVACIÓN DEL MEDIO AMBIENTE
El socialismo es dialécticamente antagónico al capitalismo, por lo tanto, es una sociedad insurgente que batalla incansablemente contra la voracidad del mercado. El yugo del capital así como enajena la condición humana también tortura sistemáticamente al medio ambiente. En este sentido, se hace impensable e inconcebible una sociedad socialista que a la par del rescate de la condición humana no se platee la preservación del ecosistema. Esto nos impone una reflexión profunda sobre el modelo energético que debe funcionar en el marco del socialismo y a su vez, sobre las modalidades de producción de alimentos así como de la producción industrial. Preservar el medio ambiente significa reformular el tema agrícola (de acuerdo a como se concibe en el capitalismo, es decir, pasar de un modelo extensivo y agrotóxico a un modelo que no contamine los suelos y que se plantee la vía orgánica para la producción que creemos es la agro-ecología) y plantearse un redimensionamiento de las formas de transporte y las tecnologías industriales. Para esto, es necesario poner los avances de las ciencias en disposición de generar las alternativas necesarias en los casos que no se tengan actualmente.
EN TORNO DE LAS CONTRADICCIONES DE GENÉRO, ÉTNICAS, RACIALES Y ETARIAS:
La sociedad socialista así como se propone superar la explotación salvaje sobre el ser humano también supone extirpar la opresión sobre sectores de la sociedad, a saber: las mujeres, las minorías sexuales, los pueblos originarios, los afrodescedientes, la juventud, las ancianas y los ancianos. No puede concebirse el socialismo con un sistema patriarcal (machista), ni mucho menos excluyente de los pobladores originarios de estas tierras: los mal llamados indígenas. Por otra parte, tampoco puede haber socialismo con discriminación racial y de edad. Por ello, proponemos que estos sectores así como deben tener sus mecanismos organizativos de propia identidad también en el marco de la nueva sociedad que queremos construir deben colocarse en las principales filas de la revolución a fin de que contribuyan más activamente en el proceso de transformación que se viene adelantando.
En relación a cómo debe ser el partido para la Revolución Bolivariana, consideramos:
EL PARTIDO PARA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA NO PUEDE SER UN ORGANISMO POLICLASISTA:
El partido que queremos construir debe ser de la clase convocada a transformar por vía revolución el orden existente. Debe ser un partido que sintetice en su ser a las explotadas y a los explotados, a las oprimidas y a los oprimidos y a las excluidas y a los excluidos, es decir, quienes recogen todos los vejámenes que el sistema capitalista genera. En este sentido, es un partido de la clase trabajadora, de los excluidos y de los sectores populares. Un partido unificado en torno a un programa clasista que entienda que en el contexto de la lucha de clases, nacional e internacional, no hay conciliación alguna.
LA IMPORTANCIA DEL PROGRAMA EN EL PARTIDO REVOLUCIONARIO:
Un colectivo de individuas e individuos debe unirse en torno a las ideas para luego pasar a la organización estructural y alcanzar los objetivos planteados en torno a esas ideas. En ese sentido, el programa consiste en una especie de corazón del partido puesto que es el que permite visualizar la sociedad que se quiere construir y como alcanzarla, es decir, los pasos que se deben dar para conquistar dicho paradigma societal. Sin embargo, el programa no puede ser una receta mecánica ni mucho menos un manual para hacer la revolución. ¡Para nada! Es un documento que brinda un análisis de la sociedad que tenemos, de las correlaciones de fuerzas y de clases sociales de dicha sociedad y nos sitúa en el tiempo y en el espacio concreto con miras a definir el constructo social a edificar. En síntesis, sin programa no hay partido revolucionario. El programa es la teoría para hacer la revolución y es la táctica-estrategia revolucionaria.
EL PARTIDO NO PUEDE SER UNA CÚPULA DE ERÚDITOS NI TAMPOCO UNA ORGANIZACIÓN DONDE ESTÉ TODA LA SOCIEDAD INCORPORADA:
El partido debe ser la suma de lo más cualificado del movimiento revolucionario y de algunos sectores que sientan identidad política con el programa del partido. Esto significa, que el partido que necesita la Revolución Bolivariana es una instancia compuesta por cuadros y por militantes que deben accionar de manera cohesionada en función de conseguir la concreción de los presupuestos bosquejados en el programa político del partido, cuya conciencia de clase deben estar acorde con los intereses de los llamados a insurgir frente a este modelo y que deben unirse en torno al centralismo democrático.
EL CENTRALISMO DEMOCRÁTICO EN EL PARTIDO NO ES AUTORITARISMO NI ULTRADEMOCRATISMO:
Se trata entonces, de constituir un partido preparado para tiempos de guerra y tiempos de paz. Un partido es una instancia político-militar donde la discusión democrática y amplia sobre el programa y donde la crítica reflexiva y la autocrítica oxigenan al mismo. Pero también es una estructura firme, a la hora de un conflicto agudo, donde la disciplina consciente no caudillesca determina el accionar del mismo. En fin, el centralismo democrático es la forma de organización mas avanzada para adoptarla en el seno de un partido revolucionario que se traza la construcción del socialismo y la confrontación contra el imperialismo.
EL PARTIDO REVOLUCIONARIO DEBE COMBINAR TODAS LAS FORMAS DE LUCHA:
Esta característica acoge como principal estandarte el combate ideológico y se plantea como elementos dialécticos al mismo, la lucha sectorial y el empleo de la violencia política. En conclusión, el partido que amerita la Revolución Bolivariana debe combinar todas las formas de lucha, es decir, debe dar la batalla de las ideas, la lucha en los distintos frentes sectoriales (obreros, campesinos, pueblos originarios, estudiantes, mujeres, etc.) y debe estar preparado para defender estos dos elementos con las armas.
Otras consideraciones y resoluciones finales:
Reafirmamos nuestra voluntad política de avanzar en la edificación de una sólida tendencia revolucionaria que amparada en el marxismo y en el pensamiento bolivariano sea capaz de frenar los planes del imperialismo estadounidense y de derrotar a los sectores oportunistas y reformistas que en el seno del proceso boicotean los alcances y conquistas materizalizadas en el marco de la Revolución Bolivariana.
Nos decretamos en permanente proceso de organización, formación y movilización popular para la lucha por la sociedad que queremos y contra algunos flagelos nefastos que hoy día atentan contra nuestro proceso revolucionario, a saber: la corrupción, el burocratismo, entre otros.
En nuestro afán por revitalizar en la praxis cotidiana el pensamiento bolivariano nos solidarizamos militantemente con los pueblos que hoy resisten e insurgen contra el imperialismo y contra las oligarquías. En este sentido, exigimos el retiro de las tropas de Afganistán e Irak, el cese del Plan Colombia, la no implementación de lo Tratados de Libre Comercio así como todas aquellas estrategias de dominación dirigidas desde Washintong y ejecutadas por los lacayos de la hegemonía mundial actual.
Nos solidarizamos con los estudiantes colombianos que actualmente mantienen un paro universitario por la no privatización de la educación apuntalada por el gobierno fascista de Álvaro Uribe Vélez.
No solidarizamos con las trabajadoras y los trabadores que vienen luchando por recuperar algunas empresas fundamentales del quehacer público para colocarlas a disposición y en control de las grandes mayorías. Especial atención reviste los camaradas de Sanitarios Maracay, de INVEVAL y de INVEPAL sin en ningún momento desdeñar todos aquellos esfuerzos que vienen haciendo desde los diferentes espacios de acción revolucionaria.
Nos solidarizamos con las campesinas y los campesinos que en la actualidad batallan por la socialización de la propiedad de la tierra, es decir, que luchan contra el latifundio y por la soberanía agroalimentaria. En referencia a esto, repudiamos la incursión de grupos paramilitares que por medio del vicariato selectivo buscan desmovilizar al movimiento campesino revolucionario.
Nos solidarizamos con las indígenas y los indígenas que en la Sierra de Perijá resisten a la pretensión de algunas trasnacionales de explotar salvajemente el carbón.
Nos solidarizamos con el compañero Johan Alexander Castillo quién fue torturado brutalmente por organismos de seguridad del Estado y además se encuentra injustamente secuestrado en la cárcel del estado Lara. ¡Exigimos su libertad inmediata y castigo a los torturadores!
Nos solidarizamos con los combatientes bolivarianos presos en cárceles del imperialismo y de las oligarquías. A ellos y sus familiares un abrazo revolucionario y un grito de libertad.
¡Condenamos la liberación del Terrorista Posada Carriles y exigimos su extradición ya!
Exigimos la repatriación de Illich Ramírez, el “Comandante Carlos”, injustamente secuestrado en las cárceles del imperialismo francés.
Materialicemos el sueño bolivariano, con clara visión internacionalista levantemos las banderas libertarias de quienes han ofrendado su sangre por los anhelos mas sentidos del pueblo venezolano. La historia reclama nuestro concurso, las luchas venideras demandan la unidad y las nuevas generaciones recogerán esta gesta orientada a la redención humana. Inspirados en el legado de nuestro padre Libertador construyamos el socialismo y “Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana. Vacilar es perdernos”.
Con el pueblo de Bolívar y la rebeldía de la juventud…
¡HAGAMOS LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA!