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Noticias de Rodrigo Granda
A
un año del secuestro de Rodrigo Granda en Caracas, en una
operación que algunos analistas calificaron como la resurrección
del tristemente célebre "Plan Cóndor" de
la época de las dictaduras y de gorilas como Pinochet, el
comandante de dicha operación, el mayor Cruz Curtidor de
la DIPOL colombiana -quien fuera momentáneamente retenido
en Maracay por autoridades venezolanas , sigue incursionando con
sus hombres en territorio del hermano país, según
se desprende de información contenida en documentos de organismos
secretos que reposan en nuestro poder.
A través de una reciente publicación del diario El
Tiempo de Bogotá ha trascendido igualmente que un alto funcionario
de la seguridad venezolana recibió de autoridades colombianas
el pa¬go de 1.000 millones de pesos por su activo papel en el
secuestro del reconocido combatiente bolivariano.
Rodrigo está hoy recluido en la cárcel de máxima
seguridad de Cómbita, en el departamento de Boyacá.
En medio de graves problemas de salud que lo obligaron a una intervención
quirúr¬gica de urgencia, ha tenido que vérselas
con agentes del FBI que buscan desesperadamente argumentos para
sustentar su pedido en extradición hacia los Estados Unidos.
Su derecho a la defensa ha sido seriamente obstruido por el Estado.
En varias ocasiones agentes de la DIPOL han penetrado a la fuerza
en la oficina de sus abogados en Bogotá, y uno de ellos,
Ernesto Moreno, fue objeto de un grave atentado que lo dejó
con el maxilar inferior destrozado y considerables heridas en cuello
y brazos. Por esta circunstancia, y pensando en la vida de sus defensores,
Rodrigo ha considerado la posibilidad de prescindir de sus servicios
para enfrentarse sólo a los tribunales con los contundentes
argumentos políticos que lo condujeron al alzamiento contra
el régimen oprobioso de Colombia.
Mientras tanto aprovecha el tiempo de reclusión estudiando
psicología social a distancia, y su moral es tan alta que
alcanza "al mismo invisible pecho del cielo". El gobierno
fascista de Uribe ha pretendido encontrar en él un interlocutor
para sus afanes, pero Rodrigo le ha dejado bien en claro que su
dignidad no le permite ser vocero de las FARC con grilletes y cadenas.

El
13 de diciembre 2004, en CARACAS, Venezuela, el gobierno colombiano,con
pago de sobornos a militares y policías venezolanos, produjo
la captura de RODRIGO GRANDA, conocido como el Canciller de las
FARC- EP.
Granda fue secuestrado, ocultado en el baúl de un coche y
entregado dos días después en CUCUTA, -Colombia, ciudad
fronteriza con Venezuela.
Hoy corre el riesgo de ser extraditado también a los Estados
Unidos.
Comunicado
de la FARC-EP por el secuestro de Rodrigo Granda
1.
El secuestro de Ricardo en el centro de Caracas, Venezuela el pasado
13 de diciembre, por los servicios de inteligencia colombianos y
su inmediata deportación a nuestra patria contó con
la asesoría gringa y el apoyo cómplice de los sectores
corruptos de la policía venezolana.
El camarada Ricardo cumplía tareas de la Comisión
Internacional encaminadas a buscar relaciones político-diplomáticas
con gobiernos amigos y organizaciones políticas y populares
interesadas en contribuir con la reconciliación y la paz
definitiva entre los colombianos.
2.
El General Jorge Daniel Castro, director de la Policía, sin
sonrojarse ante las cámaras de televisión le miente
a Colombia y al mundo cuando afirma que Ricardo fue capturado en
Cúcuta cuando regresaba de Venezuela, con lo que pretende
esconder operaciones de sus agentes fuera de Colombia sin contar
con la autorización oficial de sus iguales.
3.
Este secuestro como la anterior captura de Simón Trinidad
en Quito, Ecuador favorecen la política de seguridad democrática
de Álvaro Uribe Vélez y los intereses más retardatarios
de la oligarquía ecuatoriana, venezolana y colombiana, en
provecho de la voracidad, la expansión e intervención
del imperialismo estadounidense en el conflicto interno de Colombia.
4.
Ricardo participo del segundo Congreso Bolivariano de los Pueblos,
realizado en Caracas, los días 8 y 9 de diciembre por invitación
de las organizaciones bolivarianas concentradas en Venezuela con
el aval de las autoridades del gobierno de este país, fuera
de atender diversas entrevistas con representantes de otros gobiernos,
intelectuales y fuerzas políticas en muchos casos solicitadas
por ellos a nuestra Organización.
5.
Ante lo ocurrido en Caracas por el secuestro de Ricardo, solicitamos
al gobierno bolivariano de Venezuela fijar una posición clara
frente a las garantías a las demás organizaciones
bolivarianas que eventualmente visiten su país para participar
en futuros eventos programados por los bolivarianos de su país.
Lo ocurrido al camarada Ricardo es un deplorable precedente de esclarecer
a la mayor brevedad posible con la finalidad de despejar las dudas
y suspicacias propias de este inexplicable hecho, y por constituir
grave ofensa al movimiento bolivariano de los tres países
hermanos e hijos del Libertador.
6.
Solicitamos efectiva solidaridad para con Ricardo y Simón
de todos los bolivarianos, comunistas, fuerzas de izquierda, organizaciones
sociales y populares, personalidades, abogados, intelectuales y
amigos de la paz con justicia social por la que luchamos los integrantes
de las FARC en uso legítimo del derecho universal a la Rebelión.
Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC
Montañas de Colombia, diciembre 30 de 2004
Llegar
a "Rodrigo", a través de Simón Trinidad
Alexis Ponce
Rebelión
No
la creí en un inicio. Me parecía una noticia demasiado
grave para ser cierta. Y tan pronta, además, luego de la
captura (ilegal) en territorio ecuatoriano, meses atrás,
de Simón Trinidad, el costeño ex-hombre de negocios
que se fue al monte, que lo dejó todo, cuando "El Baile
Rojo" (nombre de la operación militar para aniquilar
a la Unión Patriótica) asolaba los campos y ciudades
del interior colombiano y la metralla de aniquilación para-estatal
aniquilaba a más de tres mil militantes de una izquierda
legal que creía posible disputar en la Colombia de los noventa,
el ejercicio del poder a través del civilizado y democrático
modo electoral de la pelea en las urnas, voto a voto. Entonces,
aniquilada la opción legal en Colombia, Trinidad se hizo
al monte, como nos cuenta el cineasta Yazid Campos en su premiada
película "El Baile Rojo", cansado de enterrar a
tantos de sus compañeros más íntimos, sin que
nada pudiera hacerse, sin que nadie se conmoviera en el mundo y
en su propia Colombia. Fue así que adoptó, ya en el
monte, el nombre simbólico del Libertador de América.
No
conocí personalmente a Simón Trinidad. Siempre me
pareció demasiado primaria y torpe la tesis oficial del "narco-terrorista
encargado de las finanzas de las Farc". Bien lo expresó
un reconocido editorialista conservador ecuatoriano cuando la noticia
de la captura de Trinidad en nuestro territorio, con la complicidad
del régimen de Lucio Gutiérrez, de la la Policía
Secreta ecuatoriana y -hecho ya admitido- de la Central de Inteligencia
Americana:
"No
se puede motejarlo como un subversivo terrorista. Alguien que ha
sido un profesional de la economía, que ha sido educado en
los mejores centros académicos de su país, alguien
que ha sido un banquero y que lo ha dejado todo, familia, poder,
tranquilidad, riquezas, hijos, para irse al monte, a una edad ya
en que todo hombre no está dispuesto a tales aventuras, es
porque tiene una razón poderosa, de carácter ético
y político. Y quiere decir más: que en Colombia hay
caldo de cultivo para que este tipo de cosas ocurran y este tipo
de hombres lo dejen todo y se vayan al monte".
Esto,
palabras más, palabras menos, decía en un editorial
por aquellos días, el médico ecuatoriano Rodrigo Fierro,
una eminencia científica que no es ni comunista o de izquierdas,
y que saltó a la fama cuando una Corte de Justicia secuestrada
por el ultra-conservador Partido Social Cristiano (el "ARENA"
del Ecuador) le sentenció a cárcel por opinar contra
el antiguo tirano del Ecuador, León Febres Cordero, y los
grupos de poder oligárquico que él maneja en el país.
Dos
cabos sueltos:
Pero
ustedes dirán qué tienen que ver esos recuerdos de
Simon Trinidad y de Rodrigo Fierro con Ricardo-Rodrigo...
Bueno,
tienen que ver algo. Por eso los he colocado al inicio de este testimonio,
que es a la vez ensayo e imprecación. Su secuestro en territorio
venezolano, donde aún reina un silencio oficial demasiado
grande como para inquietarnos, tiene dos considerandos:
1.-
Al igual que el secuestro de Trinidad en Ecuador, el secuestro de
Rodrigo-Ricardo en Caracas, NO pudo ser hecho sin el conocimiento
(y quizá el consentimiento) de determinada instancia y autoridad
de la Comunidad de Inteligencia venezolana. Es casi imposible que
agentes secretos colombianos del DAS y del F-2, con el apoyo de
inteligencia electrónica y de datos para la Logística,
de la Central de Inteligencia Americana emplazados hace cinco años
en los Andes, puedan haber hecho ese secuestro solos (a lo "israelí",
de allí las coordenadas similares que muchos ven entre el
terrorismo de Estado de Ariel Sharon y Alvaro Uribe), sin el conocimiento
de sectores cupulares de las FFAA, del DISIP y la Policía
Secreta venezolana. E incluso, de ciertos círculos políticos.
De
allí que Caracas deba dar una respuesta. Y urgente. Mejor
aún si esa respuesta explica lo que podría aliviar
a muchos sectores políticos y sociales de América
Latina: que no se hizo con su anuencia. Pero entiendo que debe ser
muy complejo responder tal cosa a una comunidad internacional y
mass media histéricos que exigen a Caracas "no ayudar
al terrorismo" y que la ha señalado como "sitio
de descanso de los jefes terroristas de las FARC, el ELN y otros".
Complejo,
sí. Pero la ética demanda una respuesta pronta. Claro
que si Caracas responde: "Se hizo este operativo ilegal sin
nuestra anuencia ni conocimiento", o "con la anuencia
de algunos oficiales que han sido arrestados para investigaciones",
Bogotá va a pegar el grito en el cielo, rasgando vestiduras
hipócritas, diciendo: "Cómo es posible que Caracas
acoga a jefes terroristas en un hotel cinco estrellas de la capital,
a plena luz del día". Pero si el silencio continúa,
será peor. Mucho peor.
2.-
Al igual que el operativo en Quito cuando el secuestro de Simón
Trinidad, el caso de Ricardo-"Rodrigo", el responsable
de relaciones internacionales de las FARC, apodado por la prensa
colombiana y los órganos de seguridad de dicho país
como "el canciller", tiene otro parecido: los lados flacos
y los ángulos débiles, de la compartimentación
y la seguridad que, entiendo, debe rodear los movimientos de -nada
más y nada menos- altos cuadros de la guerrilla más
antigua del continente.
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Muchos
en Ecuador supimos que meses atrás de la captura ilegal de
Trinidad en Quito, casi cae capturado el propio Raúl Reyes,
mientras comía en un restaurante costeño en pleno
norte de la capital. Y que los organismos de Seguridad de EEUU,
Colombia y Ecuador, venían cirniendo los pasos de muchos
jefes guerrilleros en la capital ecuatoriana, cuanto sus rutas de
acceso al país. Más aún: la autollamada "Legión
Blanca" (un grupo presuntamente paramilitar de factura nacional,
nacido en las entrañas de la Comunidad de Inteligencia local)
en sus abundantes comunicados públicos y listas de amenazados
de muerte, citó los nombres de varios cuadros colombianos
de las Farc encargados de las relaciones internacionales en Ecuador.
Eso era un hecho que se comentaba en muchos círculos, antes
de la captura de Trinidad, incluso.
Cabe
entonces, también, hacer una reflexión sobre las debilidades
vistas en estos casos: en ambos, podría apreciarse un sobre-exceso
de confianza, y creer que la policía secreta colombiana no
actuará, como los israelíes, a plena luz del día
en territorios extranjeros.
Este
punto, lo creo, también es complejo, pues la respuesta la
tienen las propias Farc. Pero es mejor anotarlo, a dejarlo en la
mitad del plumero.
De
por medio aparecen estas amenazas:
a)
Ya en el 2001, el Grupo de Monitoreo y en el 2003 nuevamente, en
una declaración oficial pública firmada por el General
René Vargas Pazzos, ex-Jefe del Ejército ecuatoriano,
el Coronel Jorge Brito, ex-Jefe de Operaciones en la guerra del
Alto Cenepa, y mi persona, dijimos que en todo el período
1999-2003 (más aún en el 2004 que está por
acabar), en el territorio ecuatoriano y andino, se incubó
la presencia de muchas agencias de inteligencia del mundo, entre
ellas, la estadounidense, la española (cuando Aznar gobernaba
Madrid), y por supuesto, la israelí. Y, no podía ser
de otra manera, la cada vez más osada y peligrosa presencia
de la inteligencia colombiana.
Un
reciente artículo del periodista colombiano Orlando Gómez
León, en Diario La Hora de Ecuador, donde afirma entrevistar
como una de sus fuentes a un agente de la CIA en nuestro país,
sostiene que en el país se mueven equipos de inteligencia
de varios países distintos y grupos mercenarios disfrazados
de "contratistas", esos que matan y mueren a diario en
Bagdad y Faluya, para "limpiar" la imagen del ejército
estadounidense.
Hoy
esa noticia causa alarma en el país, pero a nosotros no.
Ya lo habíamos advertido y empezamos a vertebrar varios análisis
sobre ese hecho, desde el mismo año 2001. El tiempo, simplemente,
nos ha dado la razón. Aunque, por supuesto, los grandes medios
de comunicación jamás publicaron tales datos en el
2001 y el 2003, sólo una que otra radiodifusora. Empero pueden
leer esos documentos en muchas páginas alternativas en el
Internet.
b)
El otro rasgo que puede ser amenazante es que, de por medio, aparece
"la punta de un iceberg" que pudiera ser tenebroso en
el actual período, actúe o no bajo la admisión
oficial de los gobiernos: la reedición de la Operación
"Cóndor", esta vez, para la zona neurálgica
de Sudamérica, los Andes, donde la CIA, el Mossad, y las
inteligencias de cada nación vecina pululan por nuestras
tierras (Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú, y Venezuela),
y un poco más abajo, en La Triple Frontera, pues esos contratistas
y agencias de inteligencia supranacionales no son sino la avanzada
de una estrategia político-militar-económica de largo
alcance para Sudamérica y sus centros de gravedad. Son una
especie de "avanzadas de ineligencia napoleónicas"
que actúan previamente, para inteligenciarse y "construir
las matrices" de intervención posterior en la vasta
zona andina, de acuerdo a las condiciones concretas de cada país.
Pero
bueno es recordarlo: Ya en el 2001 sostuvimos públicamente
que el Plan Colombia traía una consecuencia colateral: el
despertar "reeditado" de una Operación Cóndor
para la región andina. La tesis, afortunadamente derrotada,
de Bogotá y Washington en la VI Conferencia Hemisférica
de ministros de la Defensa en noviembre en Quito, apuntaba a tal
esfuerzo: "Confeccionar una lista de organizaciones terroristas
de todo el continente".
Por
eso, el reportaje de Diario La Hora, no nos causa más que
impresión natural, porque para nosotros era ya un hecho desde
el 2001, cuando empezamos a difundir documentos públicos
y material reservado a varios sectores del país.
"Rodrigo
Granda", el ser humano:
Y
bien, pude conocer a Ricardo, aunque lo conocí con el nombre
de Rodrigo Granda. Con él hablé tres ocasiones. Una
vez en Quito, otra en un país del sur de América y
la última en Caracas. Y a pesar de la histérica campaña
agitada por la extrema derecha ecuatoriana y latinoamericana, que
intenta llevar a la hoguera a todo hereje que sostenga cosas como
ésta, quiero testimoniar que sí, que me impresionó
su trato.
Alto,
fornido, no se le notaba la edad, pues lo miré atlético
y jovial. Siempre sereno, con imagen de "duro", de disciplinado,
me conmovió cuando en Caracas tuvo un gesto muy humano: se
acercó a mi en pleno lobbye del hotel Hilton, ese mismo hotel
donde se le vio la última vez antes de su secuestro. Sólo
que nuestro encuentro fue meses atrás, cuando participaba
en un evento internacional en donde coincidimos. Me abordó,
digo, para ratificarme su sentido pésame y su expresión
de saludo personal al enterarse de la muerte de un ser querido mío,
familiar íntima, fallecida pocos meses antes, a cuyo funeral
llegó una gentil carta suya en nombre de la Comisión
de Relaciones Internacionales de las FARC y una ofrenda floral con
el símbolo tricolor ya conocido.
La
primera vez que lo vi, en Quito, compartí con él y
con Raúl Reyes una larga conversación donde el tema
central, a instancia mía, fueron los derechos humanos para
las FARC. Aunque no compartiéramos puntos de vista, aunque
no me satisfieran algunas de sus respuestas, el tono fue de respeto.
No era el monstruo que hoy es pintado así por los mass media
histéricos de los andes. Ni se trataba de un iletrado. Se
trataba de alguien que, apegado a su ideología, con una disciplina
férrea que se le notaba en los gestos, merecía ser
escuchado.
En
una ciudad latinoamericana donde hubo un evento mundial, lo miré
y traté con él la penúltima vez, compartiendo
conversación con muchos sectores intelectuales y sociales
del mundo entero.
Esta
última ocasión, cuando el Encuentro Internacional
de Intelectuales y el II Congreso Bolivariano de los Pueblos, no
lo vi, aunque supe de su presencia. Una querida dirigente política
colombiana muy conocida me dijo, en son cálido: "los
licenciados te mandaron saludos, saben que hoy diste una conferencia
de DDHH, están aquí por si no lo sabes, te oyeron,
y me dijeron que te quieren y respetan, aunque tú no lo creas".
Se
trataba, sí, de un viejo cuadro, de alguien que ha venido
actuando mucho tiempo en razón de su movimiento: toda su
vida en torno de aquel. Toda su vida en torno de su lucha. Por eso
no me llamó la atención el grito que, dicen, profirió
cuando fue presentado como trofeo por el Mossad andino en Bogotá:
"Viva Manuel".
La
marca de la bestia:
Por
allí hay un respetado diputado ecuatoriano que siempre saca
de la manga, como inquisidor, las visitas frecuentes de jefes de
las FARC al Ecuador para hacer alharacas publicitarias. Ahora intenta
demostrar que la hija y familiares de Trinidad estuvieron o están
en Quito, con la supuesta "ayuda" del gobierno ecuatoriano.
No es un secreto para muchos que esos y otros datos le son presuntamente
entregados por un conocido ex-comandante de la Policía Nacional,
cuya empresa de seguridad privada ahora es reconocida en Guayaquil,
la ciudad del paramilitarismo que oficialmente quiere parir la extrema
derecha empresarial y política del país para la peligrosa
coyuntura de Enero del 2005.
Imaginemos
que este testimonio es manipulado por sectores de la extrema derecha
y de los mass media para decir: "ahí tienen, miren cómo
un reconocido defensor de los DDHH dice que se reunió en
Quito con Rodrigo Granda y Raúl Reyes".
Bueno,
no he sido, ni soy el único. Hay muchos dirigentes políticos
de su tendencia, incluso de su partido, e incluso de tendencias
de derechas, que se han reunido con aquellos en el pasado, a solicitud
de las propias FARC, como fue mi caso. Así que no nos da
"miedo" ser señalados por la inquisición.
Podría decirse, en contravía, que qué espera
entonces, el jefe de redacción de Diario La Hora para dar
a conocer la identidad del agente de la CIA que le sirvió
de fuente a su reportaje, y para denunciarlo, pues las leyes nacionales
sancionarían la presencia de agentes secretos de otros países
en el nuestro.
En
aras de la paz, de la solución política negociada
a todo conflicto, máxime el colombiano que tanto nos afecta,
en aras del respeto a los derechos humanos, en aras de no dejar
que Ecuador asuma el papel de Campoya o de Honduras, pienso que
había y hay que reunirse, y me he reunido, con Rodrigo Granda
y con el que fuere. Si el ex-presidente Pastrana de Colombia se
reunió con el viejo Marulanda, y tiene un reloj suyo de recuerdo
de aquella memorable cita, ¿por qué no, un ciudadano
de a pie, un defensor de DDHH del Ecuador, no va a reunirse con
quien sea, a pedido de ese u otro sector del mundo?
Llámenme
cuando decidan prender la hoguera inquisitorial. Pero no olviden
quemar a Pastrana y al embajador de EEUU en 1999 tampoco.
¿Y
ahora qué?...
Mientras
esperamos saber las oscuras tramoyas de este caso, mientras esperamos
conocer de urgencia, como demandan tantos sectores, la versión
de Caracas en el secuestro de Rodrigo Granda, el responsable de
las relaciones internacionales de las Farc, quisiera creer que le
serán respetados sus derechos y respetado el debido proceso,
y que se mantendrá, como creo, aferrado a su manera de pensar,
a pesar de las torturas e interrogatorios que pudieran esperarle,
o que ya lo esperaron, debido a la cantidad de informaciones que
debe conocer un militante de su talla, de todo el aparato internacional
de la guerrilla más antigua del continente, en Europa y Latinoamérica.
Mientras
tanto, no puedo caer en la trampa de los inquisidores: recuerdo
a ese ser humano y siento respeto por su nombre y su persona. Y
jamás olvidaré el gesto humanísimo que tuvo
un día, en medio de una lluvia pertinaz y la melancolía
de un sol que se negaba a salir aún.
Alexis
Ponce,
Vocero
de la APDH y Coordinador del Grupo de Monitoreo del Plan Colombia

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