¿AÚN
ES POSIBLE EL INTERCAMBIO HUMANITARIO?
Ponencia
escrita y presentada por Athemay Sterling en el marco del “Foro
Movimiento Universitario frente al Conflicto Social y Armado Colombiano”
a desarrollar en la Universidad del Valle - Universidad Libre
de Colombia Cali durante los días 14,15, 16 de Octubre
de 2005 , y enviada para ser leída en la Reunión
del Centro Para las Políticas Internacionales (CIP) “Ideas
nuevas para la política estadounidense hacia Colombia:
una Mirada a las Alternativas” que se realiza en Washington
DC el 14 de Octubre de 2005.
“El
hombre de honor no tiene más patria que aquella
en
que se protegen los derechos de los ciudadanos y
se
respete el carácter sagrado de la humanidad”
Simon
Bolívar, Carta. 27. VIII.1820.
I
Se
nos pregunta con frecuencia:
¿Cuáles
son las razones para que el gobierno actual no concrete un acuerdo
que conduzca al intercambio humanitario entre personas privadas
de su libertad como consecuencia del conflicto social y armado,
unas en poder del estado hacinadas en cárceles colombianas
como también las extraditadas y otras en poder de la insurgencia
en selvas y cordilleras, si hay el suficiente blindaje jurídico
para realizarlo?
La
respuesta a esta pregunta nos conduce ineludiblemente a desnudar
la política de estado como de clara estrategia de guerra
y única opción desesperada para evitar que el movimiento
popular en todas sus expresiones logre en el desarrollo de la
lucha de clases seguir acumulando la fuerza, organización
y unidad indispensables que conduzcan a un nuevo régimen
o un nuevo gobierno. El movimiento popular colombiano es una opción
de poder.
La
característica del movimiento popular, en todas sus expresiones,
llamado por otros "sociedad civil", se caracteriza por
la confluencia de cuatro elementos:
1-confronta
al estado,
2-es afectado negativamente por el estado,
3- no hace parte del estado, y!
4-el estado a pesar de estar obligado internacional y constitucionalmente
a garantizar y proteger la integridad real de los derechos humanos,
no cumple su deber por acción, omisión o sumisión
a la política imperialista dominante.
II
¿Pero
qué tiene que ver el intercambio humanitario en esta contradicción?
Si sólo es eso, humanitario.
El
intercambio humanitario en Colombia tiene una virtud nueva: ser
demiurgo, motor de nuevos desenlaces políticos.
El
propio desenvolvimiento de las contradicciones y complejidad del
atípico conflicto colombiano ha ratificado lo que hemos
venido afirmando: 1- Que defender el intercambio humanitario es
también defender la soberanía nacional contra la
extradición utilizada por el estado como arma para perseguir
y castigar a sus opositores políticos. 2-Defender el Intercambio
humanitario es propiciar la juridicidad que coadyuve para la disminución
de la intensidad del conflicto. 3- Defenderlo es luchar por el
rescate de las libertades democráticas conculcadas por
el autoritarismo estatal.4- Patrocinarlo es reconocer la existencia
de un agudo, complejo y atípico conflicto social y armado
en Colombia que obliga a buscarle solución política.
5- El Intercambio Humanitario ya es una consigna democrática
nacional de defensa a la vida, la integridad y la dignidad de
la persona.
Toda
esta esencia es antagónica a la política de guerra
del estado, combinada con su política económica
impositiva, avalada, sustentada y soportada ya directamente por
el dominio unipolar imperialista
III
1-Un
acuerdo hacia el intercambio humanitario o canje revelará
más el arrodillamiento de este régimen político
al imperialismo, demostrará su incapacidad, por un lado,
para confrontar políticamente a sus opositores políticos
a quienes extradita para perseguirlos y castigarlos, también
mostrará, a la vez, la inexistencia de una real democracia
para que la oposición ejerza sus derechos. Colocará
a la luz pública la pretensión oligárquica
de terminar todo tipo de oposición al gobierno. El derecho
de expresar libremente las concepciones políticos de los
opositores se coarta diariamente, pues quien se considere como
opositor, el gobierno y su institucionalidad lo sindicará
inmediatamente de rebelión, penalizando y criminalizando
de esta manera la oposición, la protesta social y el ejercicio
de los derechos.
2-El
intercambio humanitario obligará al estado a cumplir la
normatividad internacional y nacional que dice defender, e impulsará
lo que desde las pasadas y vigentes recomendaciones de la otrora
Comisión de los Notables indicó sobre la necesidad
de buscar acuerdos conducentes a la disminución de la intensidad
del conflicto, concepto más amplio y realista que el de
humanizar la guerra, pues de lo que se pretende, es de acabarla,
las guerras no se humanizan, son crueles por naturaleza. La Agenda
Común firmada entre el Gobierno Colombiano y la insurgencia
de las FARC en una población del Caquetá cuando
las conversaciones del Caguán rotas unilateralmente por
el Señor Presidente Andrés Pastrana, como él
mismo lo afirmó en su último libro, dio pasos de
avance humanitario que fueron desatendidos por la clase dirigente
oligárquica del país, y ahora una concreción
de acuerdo humanitario hacia el canje de prisioneros reafirmaría
la vigencia de esta Agenda Común para la Nueva Colombia,
como se denominó. Fortalecer la propuesta humanitaria del
canje frenaría la opción de guerra del rescate militar
a los retenidos.
3-Desde
el inicio del actual gobierno se reafirmó la continuidad
oligárquica de la restricción a la democracia, con
intentos jurídicos fascistas como el fenecido y derrotado
Estatuto Antiterrorista que se implementa ahora mediante otras
formas, como las detenciones masivas que en su política
estatal de guerra pretende descalificar al opositor político
sindicándolo como terrorista o como dicen ahora narcoterroristas,
en una ofensiva ideológica para legitimar la guerra ubicando
a la población civil como objetivo, abrogando el principio
de la distinción y colocando a toda la ciudadanía
bajo el imperio del la presunción de culpabilidad, eliminando
el principio democrático de la ley penal como es la presunción
de inocencia. En este ejercicio estatal de visos claramente fascistas
las cárceles se han atestado de presos políticos,
acercándose a casi 3.500, sin contar a los también
políticos, casi 850 insurgentes. El intercambio humanitario
revelará, también ante la opinión pública,
que los jueces y fiscales que en su autonomía hermenéutica
y de la buena fe dieron libertad a todos los detenidos en pescas
masivas fueron destituidos unos, y otros retenidos y procesados
por el presunto delito de impartir justicia, o mejor, confrontar
en el marco de la constitución y la ley al autoritarismo
estatal. Los abogados defensores de los detenidos en estas redadas
masivas y de los presos políticos se les estigmatizan cuando
se les tilda de terroristas y auxiliadores de la guerrilla. El
intercambio humanitario hará más visible este diario
ocurrir, para que por lo menos se aplique y/o respeten el artículo
9º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos
que prescribe la protección de las personas ante la detención
arbitraria, también del párrafo 1º del artículo
9º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
que señala igual protección y la exigencia del debido
proceso, el artículo 7º de la Convención Americana
que obliga a los Estados Parte el respeto y la garantía
de la libertad personal para evitar la pérdida de la libertad
de manera arbitraria e ilegítima, de igual manera se exigirá
que el estado cumpla, también, las prescripciones constitucionales
28 “…Toda persona es libre. Nadie puede ser molestado
en su persona o familia, ni reducido a prisión o arresto,
ni detenido, ni su domicilio registrado, si no en virtud de mandamiento
escrito de autoridad judicial competente, con las formalidades
legales y por motivo previamente definido en la ley", la
29 ordena que "nadie podrá ser juzgado sino conforme
a las leyes preexistentes al acto que se le imputa, ante juez
o tribunal competente y con observancia de la plenitud propia
de cada juicio, y la 93 que señala "los derechos y
deberes consagrados en esta carta, se interpretarán de
conformidad con los tratados internacionales sobre derechos humanos
ratificados por Colombia”
4-El
acuerdo humanitario hacia el canje reafirmará la existencia
atípica del conflicto social y armado colombiano que el
actual gobierno intenta por todos los medios desconocer para unos
casos, pero para otros lo reconoce con el objeto de concretar
internacionalmente la financiación económica y militar
de él, y en el interior crea impuestos, reaviva extraordinarios
para la compra de excesivo material bélico terrestre, aéreo,
de jungla, urbano, fluvial, marítimo, informático,
satelital, dotación , entrenamiento, creación de
nuevos contingentes, batallones de baja y alta montaña,
aumenta el pie de fuerza, financia soldados campesinos, guardabosques
con misión militar etc., el gasto militar llega al 4% del
PIB, además de la inversión militar extrajera a
través del Plan Colombia iniciado con el Señor Presidente
Andrés Pastrana, la Iniciativa Andina y el Plan Patriota
con el Señor Presidente Uribe, mientras la miseria se incrementa,
el número de pobres aumenta, el desempleo crece, la economía
informal reina, las viviendas las pierden los usuarios en beneficio
del capital financiero con la ayuda de los juzgados civiles municipales
y del circuito que fallan a favor de los bancos, la edad de jubilación
es mayor, la cotización mayor y la pensión disminuida,
disminuye el aporte estatal a la educación y a la salud
con el soporte jurídico de la Ley 715 de 2001, la salud
sigue convirtiéndose de derecho en servicio como consecuencia
de la Ley 100/93, la estabilidad laboral se perdió con
la ayuda legal de la ley 50/90, se precariza la vida laboral.
La corrupción no disminuye. Se produce una contrarreforma
agraria trasladando el dominio de la tierra de los campesinos
e indígenas al paramilitarismo legalizado y a los nuevos
terratenientes. Aumenta el número de pobres absolutos y
relativos, se cierran total y/o parcialmente empresas y fábricas,
como ha sido el caso de Yumbo, que de ser la Capital industrial
de Colombia se ha convertido en la ciudad capital de empresas
cerradas.
En
este marco el conflicto colombiano es atípico, es sui géneris,
es propio colombiano, es a la vez social y armado, y no hay ni
actores, ni espectadores, es un conflicto complejo y múltiple
que involucra a toda la población de una u otra manera,
nadie está excluido de él; la pretendida neutralidad
activa no existe, nadie se salva de la rumba dice una canción,
nadie está excluido de este conflicto social y armado,
lo reafirma la realidad.
El intercambio humanitario denunciará la doble moral gubernamental
en este caso.
El
acuerdo humanitario se hará entre el estado y la insurgencia
de cobertura nacional que se enfrentan militar y políticamente
en toda la cobertura del país, demostrándose que
existen unas partes en conflicto, una insurgencia como fuerza
beligerante con carácter político, hecho que derrotaría
la concepción de la inexistencia del conflicto y de la
existencia de meros terroristas.
Pero
asumiendo la normatividad internacional el conflicto colombiano
jurídicamente sería un conflicto típico:
sólo armado sin carácter internacional, lo prescribiría
así el Protocolo II adicional a los Convenios de Ginebra
y por lo tanto la misma Constitución Política, por
ser ya parte de ella, según la Sentencia C-225 de Mayo
18 de 1995 que declaró exequible la Ley 171 de Diciembre
16 de 1994 aprobatoria de ese Instrumento Internacional, es decir,
un conflicto donde se enfrentan unas fuerzas armadas regulares
estatales, constitucionales, con otras fuerzas, también
armadas, identificables que confrontan al estado, visten uniforme
reconocido, llevan abiertamente las armas, dependen de un mando,
conocen y admiten las normas y costumbres de la guerra y además
son o fueron en algún momento reconocidos como tales por
el estado que ellos confrontan de manera armada.
Y
en el evento de una supuesta reelección analistas políticos
infieren que la Liberación de Ingrid Betancur en ese momento
y siendo ella nueva candidata presidencial derrotaría al
presidente y candidato aislado regional e internacionalmente.
5--
El Intercambio Humanitario como consigna democrática nacional
de defensa a la vida, la integridad y la dignidad de la persona,
impulsará la acción en pro de los derechos fundamentales
para que su ejercicio sea real; hará seguramente que la
ley de impunidad y olvido llamada de justicia y paz se desnude
en toda su ineficacia. La sociedad, las familias y las propias
víctimas exigirán que no haya ni perdón,
ni olvido para los delitos de lesa humanidad y propugnarán
por la verdad histórica, justicia y reparación integral.
Los centenares de desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales
no podrán quedar impunes.
Con
la llamada Ley de Justicia y Paz, duramente criticada por la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, lo que hace el estado es utilizar
la normatividad, las instituciones y todos los instrumentos constitucionales
y legales en armas de guerra para fortalecer un modelo de estado
autoritario que si avanza con la impunidad y el olvido a los delitos
de lesa humanidad, sin la verdad, sin justicia y sin reparación
integral no sería posible el Intercambio Humanitario en
esas condiciones.
IV
A
pesar de todo la propuesta de Intercambio Humanitario es válida
y sigue vigente.
La
vigencia se fundamenta en la aspiración de la población
colombiana de no estar de acuerdo con medidas de fuerza para resolver
la crisis humanitaria; es vigente y lo ha sido a través
de la historia colombiana pues se ha practicado y ejercitado desde
la guerra de independencia; nuestro desarrollo político
y militar ha sido prolífico en esos acuerdos humanitarios
conducentes a canjes entre prisioneros de guerra.
Es vigente pues no va en contravía a las pretensiones humanitarias
de los sectores democráticos y populares que sienten en
carne propia los efectos de esa crisis humanitaria que día
a día se agrava por acción, unas veces, omisión
otras, y siempre sumisión del estado a la política
imperial y de los sectores más atrasados y autoritarios
que lo dirigen transitoriamente.
Es
vigente, como vigente es la lucha por la defensa de las libertades
democráticas que son recortadas y extinguidas en sectores
importantes de la nación, prueba de ello son las continuas
y masivas detenciones de ciudadanos que nada tienen que ver con
las sindicaciones artificiales de las cuales son víctima;
hasta los jueces y fiscales que en derecho y ejercicio de la defensa
de los derechos fundamentales dan la libertad a esos ciudadanos
son en última detenidos y encarcelados, ni la iglesia se
salva de esta arremetida antidemocrática, últimamente
un distinguido sacerdote de Magangue defensor de los derechos
humanos fue retenido; educadores y estudiantes universitarios
en la costa atlántica luego de ser detenidos y posteriormente
dejados en libertad por ser inocentes aparecen asesinados, al
igual de la cantidad de maestros y maestras afiliadas a FECODE
son igualmente exterminados, la persecución y el asesinato
de sindicalistas continúa. Centenares de dirigentes sindicales
de la CUT, líderes campesinos y militantes de la oposición
han sido víctimas de allanamientos, detenciones arbitrarias,
amenazas, atentados y asesinatos.
Es
vigente pues hay crisis humanitaria compleja y aguda, y esta crisis
no se puede resolver convirtiendo los problemas sociales en problemas
de orden público, la guerra no es vigente. La guerra ahonda
el atraso económico del país.
Es
vigente la necesidad de disminuir la intensidad del conflicto.
El
intercambio humanitario va en esa vía, liberar a las personas
privadas de su libertad como consecuencia del conflicto social
y armado, unos en poder del estado como presos de guerra y presos
políticos, populares y sindicales hacinados en las cárceles,
y otros en las selvas y montañas sufriendo los rigores
no sólo de la guerra sino de la naturaleza, y ahora del
estado que sigue cerrando las puertas al intercambio humanitario,
y lo peor: ha arrojado concientemente sus llaves para profundizar,
agravar y agudizar el conflicto en todas sus manifestaciones;
social, política y armada.
La
propuesta de intercambio humanitario además de vigente,
es válida.
Las
alternativas están aquí planteadas.
Pradera
y Florida esperan con su relieve colombiano y la comunidad esperanzada
la desmilitarización temporal para que las partes beligerantes
se reúnan en un primer encuentro y acuerden el intercambio
humanitario entre todas las personas privadas de su libertad como
consecuencia del conflicto social y armado colombiano.
V
Para
que el Estado no olvide a sus conciudadanos quienes están
retenidos por la insurgencia no por lo que son sino por lo que
ellos representan en el marco del conflicto interno social y armado,
los presentamos a continuación.
.
Civiles:
Excandidata Presidencial Ingrid Betancourt y su asesora Clara
Rojas; los diputados vallunos Héctor Arismendi, Carlos
Barragán, Carlos Charry, Ramiro Echeverri, Francisco Giraldo,
Jairo Hoyos, Sigifredo López, Juan Carlos Narváez,
Nacianceno Orozco, Edinson Pérez, Alberto Quintero, Rufino
Varela; los congresistas Jorge Eduardo Gechen, Consuelo González,
Orlando beltrán, Luis Eladio Pérez, Gloria Polanco,
Oscar Lizcano; el exgobernador del Meta Alan Jara y el ex ministro
Fernando Araujo.
Militares
Norteamericanos Thomas Howe, Marc Gonsalves y Keith Stannsen.
Oficiales
y suboficiales del Ejército Nacional: tenientes Juan Carlos
Bermeo, Raimundo Malagón; sargentos Harvey Delgado, Luis
Moreno, José Ricardo Marulanda, Erasmo Romero; cabos Luis
Beltrán, Róbinson salcedo, Amaon Flórez,
José Miguel Arteaga, Luis Arturo Arcía, William
Pérez, Libio Martínez.
Oficiales
y Suboficiales de la Policía Nacional: Coronel Luis Mendieta,
capitanes Edgar Duarte, Julián Guevara; teniente William
Donato, sargentos César Lasso, Luis Erazo; cabos José
Libardo Forero, Jhon Durán, Julio Buitrago, Enrique Murillo;
Subtenientes Javier Rodríguez, Wilson Rojas, Elkin Fernández,
Jorge Romero, Alvaro Moreno, Luis Peña, Armando Castellanos,
Jhon Pintado, Carlos Duarte y Jorge Trujillo.
Falta
conocer de igual manera a los retenidos políticos por el
Estado Colombiano en el contexto de este conflicto.
VI
Por
último recordando a Simón Bolívar:
La
política para él no se reducía entonces y
sólo a la coacción o violencia
El
episodio del Armisticio de 1.820 con Morillo es el ejemplo más
elocuente de la concepción bolivariana al respecto, al
general español le insistía que prefería
la paz a la guerra, a pesar que el resultado de la campaña
le era favorable y se perfilaba la derrota militar del invasor.
Esto porque Bolívar reconocía que la guerra es uno
de los fenómenos más azarosos, con consecuencias
impredecibles e inciertas, como lo recordó a Santander
en la carta del 11 de enero de 1.820: “La suerte de la guerra
es impenetrable para los hombres... la fortuna es generalmente
ciega... Por lo tanto valía la pena negociar si con ello
era razonable esperar consecuencias positivas a la causa independentista.”
El
Libertador pensaba en como ahorrar sufrimiento y penalidades innecesarias,
dado el efecto devastador de la guerra, en el cumplimiento de
la tarea histórica de expulsar al opresor y conquistar
la independencia y el bienestar de los pueblos americanos.
SIMÓN
BOLIVAR a Santander le escribía en tal sentido el 23 de
Febrero de 1.825 diciéndole que: “En política
nada vale tanto y cuesta menos como las demostraciones de respeto
y consideración, sobre todo cuando la superioridad es marcada
y no se puede atribuir a timidez”.
“…Art.
2º. Todo militar o dependiente de un ejército tomado
en el campo de batalla, aún antes de decidirse ésta,
se conservará y guardará como prisionero de guerra,
y será tratado y respetado conforme a su grado, hasta lograr
su canje…”“Armisticio de Trujillo” firmado
entre Simón Bolívar y Pablo Morillo
Trujillo
25, 26 de Noviembre de 1820
Ayer
el 27 de noviembre de 1820, en el pueblo de Santa Ana, en Trujillo,
se realizó la histórica entrevista entre Bolívar
y el Jefe realista Pablo Morillo, para ratificar con un abrazo
los Tratados que acababan de firmar sobre Regularización
de la Guerra entre España y Colombia, representadas ambas
naciones por Pablo Morillo y Simón Bolívar, respectivamente.
Según
el propio Libertador Simón Bolívar, este Tratado
«…es digno del alma del General de Brigada Antonio
José de Sucre Sucre…» (1), por el cual desde
ahora en adelante «…se hará la guerra entre
España y Colombia como la hacen los pueblos civilizados…».
El
“Tratado de Armisticio de Trujillo” firmado por seis
meses tenía por objeto suspender las hostilidades para
facilitar las conversaciones entre los dos bandos, con miras a
concertar la paz definitiva, obligaba a ambos ejércitos
a permanecer en las posiciones que ocupaban en el momento de su
firma. Histórico Tratado político-militar firmado
en el preludio del victorioso y posterior 24 de junio de 1821.
(2)
Este
Tratado fijó como línea de demarcación “…el
río Unare, remontándolo desde su embocadura al mar
hasta donde recibe el Guanape; las corrientes de éste subiendo
hasta su origen; de aquí una línea hasta el nacimiento
del Manapire; las corrientes de éste hasta el Orinoco;
la ribera izquierda de éste hasta la confluencia del Apure;
éste hasta donde recibe al Santo Domingo; las aguas de
éste hasta la ciudad de Barinas, de donde se tirará
una línea recta hasta Boconó de Trujillo; y de aquí
la línea natural de demarcación que divide la Provincia
de Caracas del Departamento de Trujillo".
En
referencia al intercambio humanitario indicó con claridad
en su Artículo segundo que “…Todo militar o
dependiente de un ejército tomado en el campo de batalla,
aún antes de decidirse ésta, se conservará
y guardará como prisionero de guerra, y será tratado
y respetado conforme a su grado, hasta lograr su canje…”
De
igual manera planteó de manera imperativa “…
la protección de la población civil y de los combatientes
heridos o enfermos, establece la obligatoriedad del canje entre
prisioneros de guerra, y prohíbe la aplicación de
la pena de muerte para conspiradores y desertores que se alisten
en las fuerzas opositoras…”
¡¡¡
Todo un Tratado de Gentes, un Tratado Humanitario!!!
Termino como el poeta y patriota cubano José Martí
cuando afirmó:
"Lo
que Bolívar dejó sin hacer, sin hacer está
hasta hoy. Porque Bolívar tiene que hacer en América
todavía”
En
homenaje a Bolívar adelante por el intercambio humanitario.
Muchas
gracias.
Cali
Octubre de 2005