
Septiembre
16 de 2005.
EL
MANTO FASCISTA DEL PLAN CÓNDOR
Veinte
días han transcurrido desde que se produjo el secuestro
en Maracaibo (República Bolivariana de Venezuela) del educador
y dirigente popular colombiano, compañero Enrique Alonso
González Torres, por agentes del régimen fascista
de Álvaro Uribe Vélez, conjuntamente con elementos
corruptos de organismos de seguridad del Estado Zulia.
Durante
este tiempo, aún existiendo la denuncia pública
sobre el vulgar plagio, reina el silencio frente a un crimen que
evidencia que el Plan Cóndor sigue su marcha.
Nuevamente
la víctima es un compatriota de la América Nuestra,
un militante revolucionario, que se había refugiado en
territorio venezolano tras sufrir feroz persecución y amenazas
contra su vida por parte de un gobierno – el de Uribe Vélez
y sus paramilitares- que ya ha dado suficientes pruebas de su
animadversión a la causa del Libertador y de su servilismo
al imperio yanqui.
La
reedición de los atropellos a la soberanía venezolana
se ha ido convirtiendo en peligrosa práctica que se suma
a otras innumerables acciones que, desde Washington, utilizando
al perro de presa de la Casa de Nariño, están generando
las condiciones para destruir el proyecto revolucionario del Bravo
Pueblo y de todos los latinoamericanos y caribeños que
hoy luchamos por la construcción de la Patria Grande, por
la que soñó y combatió Simón Bolívar.
Como
en el caso del secuestro de Rodrigo Granda, el rapto del compañero
Enrique Alonso González, se produjo luego de participar
en un certamen de solidaridad internacionalista: El Primer Congreso
Continental Bolivariano por Nuestra América.
Levantamos
nuestra voz de alerta, llamando a la solidaridad y a organizar
con más ahínco la resistencia al intervencionismo
colonialista de la Casa Blanca.
Contra
el imperialismo, por Nuestra América, con Bolívar
a la carga.
Oscar Rotundo,
Secretario
General
Coordinadora
Continental Bolivariana
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