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Octubre 16 de 2005.

LA COORDINADORA CONTINENTAL BOLIVARIANA DENUNCIA:

EN SOLIDARIDAD CON LOS PUEBLOS INDÍGENAS DE LA SIERRA NEVADA DE SANTA MARTA.

Nos dirigimos a la población colombiana, a las organizaciones sociales, políticas y defensoras de los derechos humanos y a la comunidad internacional en general para ponerlos en conocimiento de los graves atropellos que están cometiendo el Ejército Nacional de Colombia y sus paramilitares, en diversos puntos de la Sierra Nevada de Santa Marta, contra la población indígena y campesina que allí habita, y que han sido denunciados por la FUNDACIÓN DUMEINA. Esperamos que la denuncia de los siguientes hechos motive su solidaridad efectiva con estos pueblos, y genere un amplio movimiento de opinión y de masas que presione para que el Estado colombiano castigue a los culpables de dichos crímenes y cesa de manera definitiva este tipo de acciones de sus tropas mercenarias contra el territorio los pobladores de la Sierra Nevada de santa marta.

El viernes 20 de febrero de 2004, a las 2:00 p.m. en la finca Las Palmitas, jurisdicción del corregimiento de Río Ancho, Municipio de Dibulla, Departamento de la Guajira, el Ejército oficial y sus paramilitares capturaron y masacraron a los siguientes indígenas de la comunidad Kogui de Yuankwamero y Santa Rosa: Padilla Salabata de 42 años, Juan Salabata de 25 años, Marco Díngula de 28 años, María Ignacia Nolavita de 35 años, y Gauna Salabata de 10 años.

El 21 de febrero a las 08:00 horas en la finca La Carrucha, mataron a José Antonio Gil de 28 años, y Noel Barros de 21 años. Juan Nolavita de 27 años, quien estaba capturado, lo tenían listo en el hueco para matarlo y se les escapó; le robaron 500.000 pesos en efectivo y 2 mulas que traía con las compras para la familia.

En mayo y junio de 2005 el Ejército cometió daño y robo contra el colono Vicente Garavito a quien le destruyeron dos casas, robándole todo lo que ahí había: 1 escopeta calibre 16, 4 mantas, 6 rulas, 2 molinos, 5 palas, 4 cuchillos, 4 ollas y calderos, 12 telas de vestido para mujer, 10 paquetes de panelas, 6 quintales de café, 6 piscos, 3 fauces, 5 hamacas, 12 gallinas, 5 aseguranzas, 4 vacas grandes, 5 marranos gordos, 10 chivos, 50 gajos de plátanos, 5 cargas de malanga, 5 cargas de yuca, 5 bultos de papa, 4 cargas de auyama, 2 cargas de piña, 3 bultos de maíz; también le robaron 4 mulas y 1 toro de 15 arrobas.

Durante los mismos meses a Martín Salabata Díngula, le dañaron 3 casas, le robaron 10 hachas, 5 palas, 3 cavadores, 5 cubiertas para machetilla, 3 machetes, dos cuchillos, 5 vestidos para mujer, 4 sabanas, 6 mantas, 9 aseguranzas, 5 pedazos de oro para pagamentos que pesan 3 libras, 6 mochilas, 3 rulas, 7 marranos gordos, 10 pavos grandes, 20 gallinas, 4 litros de aceite de marrano, 10 limas, 3 vacas grandes, 2 millones de pesos en efectivo y 3 cajas de fósforos.

A Hate Silvestre, mamo mayor de la comunidad de Taminaka, le destruyeron 2 casas y le robaron 10 vacas, 3 millones en efectivo que eran de toda la familia, 3 baldes con aceite de cerdo, 90 gajos de plátano; malanga, yuca, arracacha, papa, tomate, ají, fríjol, guineo, maíz y todo lo que ha sembrado en dos fincas, más 5 bultos de café.

A Vicente Gil le robaron y comieron 20 vacas grandes y un toro de 18 arrobas, 20 gallinas, 5 marranos grandes; en las dos fincas que tenía se le comieron el plátano, el guineo, la arracacha, la malanga, la caña, la yuca, la auyama, el maíz y la piña; dañaron y destruyeron una casa y se robaron 2 millones de pesos y 6 pavos; mucho mas grave aun, violaron su hija de 15 años, de nombre Isabel.

A Manuel Salabata, le violaron una hija de 17 años, la víctima se llama Lorenza. Por otro lado en Pueblo Popa y Pueblo Wiwa, el Ejército ha violado a 4 muchachas indígenas y hay una desaparecida.

En Julio de 2005, el Ejército bombardeó y ametralló indiscriminadamente el área de Taminaka: casas, caminos, y sembrados. Como resultado de esto hubo 3 indígenas muertos quienes son: el mamo mayor Bunkwimako Kalabaca, Alemako Datona y la mujer de este último. También les mataron vacas, mulas, chivos, y gallinas en un número aún no precisado.

El Ejército Nacional y sus paramilitares mercenarios tienen gente en los caminos, carreteras y en los pueblos; todo lo que sube y baja lo controlan y bloquean, si suben los indígenas no les dejan pasar ni siquiera una libra de sal, tampoco arroz, pasta, harina, azúcar, sardina, ni las conchas de caracol para el poporo.

Así mismo, en el área de Taminaka los paramilitares y el Ejército están amenazando a los indígenas diciéndoles que si no colaboran con ellos, les van a cortar la cabeza. Los planean (golpean con el reverso de la hoja del machete) y les dan patadas en el estómago y en la cara. Les advierten que no pueden pasar donde hayan tropas del Ejército; y que les cortarán la cabeza si pasan por segunda vez donde ellos estén, pues el Ejército considera que si vuelven a pasar por donde ellos es porque están llevándole información a la guerrilla. No les dejan subir mantas, lana, ni cotón; tampoco ollas, collares, ni cucharas, y mucho menos botas.

El 24 y el 25 de agosto del 2005, unidades del Ejército colombiano maltrataron, torturaron y amenazaron de muerte a los siguientes indígenas: Mamo Pedro Atinkui, mamo Jacinto Tilo Garavito, mamo Pedro Salabata, Mamo Manuel Atinkui, mamo Jacinto Garavito, líder Antonio Loperena de la comunidad de San José, líder Mauricio Santa Cala, 7 indígenas más y 6 mujeres, junto a todos los niños y niñas que vivían en 17 casas en la vereda Taminaka. El Ejército los torturó a patadas y planazos, los amenazó con cuchillos y machetes, diciéndoles que los iban a picar pedazo por pedazo, que les iban a cortar la cabeza a todos los indígenas hombres; también maltrataron a las mujeres y les arrebataron sus collares, robándoselos; a los hombres los amarraron y los pusieron a cargar los morrales de ellos. A los mamos Pedro Atinkui, Jacinto Tilo, Pedro Salabata, Jacinto Garavito, y al líder Antonio Loperena les robaron sus maranzamas, gorros, sewas y demás elementos sagrados, las mochilas, los poporos, el ayo y las cuentas sagradas, así como 3 millones de pesos de la comunidad de Taminaka, que eran para comprar ilasa, cotón y collares. Estas personas indefensas fueron sacadas de sus casas a la fuerza por los soldados, para luego saquearles y dañarles todo lo que había en ellas, como ollas, mochilas, herramientas, totumas, y un cajón donde guardaban cotón e ilasa el cual lo picaron.

Al momento de recibir estas denuncias tenían detenidos a los indígenas hombres del caserío de Taminaka, y no los dejaban salir de su encierro; presuntamente los tienen en el puesto de salud; fueron retenidos a la fuerza; hay indígenas que no se dejaron capturar y cuando el Ejército los ve, les han disparado indiscriminadamente. En una franca actitud de desprecio e irrespeto por las culturas indígenas y sus lugares sagrados, soldados y mandos del Ejército Nacional están removiendo cementerios y sitios sagrados de los indígenas donde estos realizan sus pagamentos; les están robando todas las riquezas que estos tienen ahí, además de piezas valiosas de la cultura ancestral.

La oligarquía colombiana nunca ha reconocido en su justa dimensión a los indígenas de nuestra nación y los derechos que tienen. Por ello atenta contra su dignidad de pueblos e integridad humana, violando la soberanía de sus territorios y negando sus derechos fundamentales como el de comer, el libre tránsito, el acceso a la salud y el respeto a sus costumbres y tradiciones. Para ello utiliza a sus perros de presa: militares y paramilitares quienes actúan con total impunidad y con la bendición de su presidente y tutor Álvaro Uribe Vélez.

Con la falaz excusa de la “lucha contra el terrorismo” y la aplicación de la “Seguridad Democrática”, el Estado colombiano no hace sino incrementar las medidas de represión y hostilidad física, sicológica, y moral contra el pueblo colombiano y sus comunidades indígenas. Es tarea de las personas progresistas y luchadoras por la verdadera democracia, frenar el avance del fascismo sobre tierras colombianas y latinoamericanas; no se puede ser indolente con la angustia y estado de crisis en que se encuentran nuestros hermanos indígenas de la Sierra Nevada, quienes mucho antes de fundarse la República de Colombia ya habían enraizado sus cuerpos y espíritus en estas tierras a las que en sus lenguas llaman Niwi Zaku o Haba Guexjá; es decir “nuestra madre”.

Hacemos el llamado a la solidaridad y al apoyo a nuestros hermanos koguis, wiwas, arhuacos y kankuamos que soportan la peor embestida del régimen de terror colombiano.

En tiempos en que el imperialismo estadounidense destruye con sus miles de bombas a culturas milenarias en el medio oriente y pretende borrar de la faz de la tierra lo más íntimo y puro de la especie humana, los pueblos del mundo debemos levantarnos en defensa de nuestro acumulado histórico y legado cultural. Derrotar las asesinas y avasalladoras políticas fascistas del gobierno colombiano es avanzar en el rescate de lo nuestro y en la lucha por otro mundo: en igualdad y justicia.

 

Fundación Dumeina


De la conquista hasta nuestros días: la resistencia continúa

La Sierra Nevada de Santa Marta es territorio y asentamiento vital y cultural de 4 etnias colombianas: Koguis, Wiwas, Arhuacos y Kankwamos y es además una de las principales fuentes de agua del planeta sin contar con la enorme biodiversidad que posee. Desde hace muchos años, el macabro triunvirato: gamonales, gobernantes de turno y militares-paramilitares buscan y emplean estrategias y mecanismos (como el despojo, el desplazamiento, el asesinato y las fumigaciones) o bien para repartírsela o para feriarla al mejor postor. Actualmente, y en consonancia con esta larga tradición de la clase dirigente del país, la sierra está bajo la mira del plan de seguridad democrática del gobierno de Uribe Vélez y de la mano de este, del neoliberalismo voraz que ha trazado allí varios mega proyectos.

Hasta hace menos de dos meses el ejército maltrataba a la población, apresaba y daba muerte a indígenas y autoridades con el pretexto de la guerra contrainsurgente; bloqueaba carreteras y poblados impidiendo el acceso de medicamento y comida. Hoy no lo han dejado de hacer, pero acompañan a algunas autoridades indígenas a los lugares de pagamento; los siguen a todas partes, estudian los nombres y lugares sagrados; permiten nuevamente el acceso de comida y medicamentos a algunas zonas y saludan amablemente admitiendo formalmente como autoridades de la sierra algunos mamos, estableciendo y fomentando reuniones entre estos (los mamos) con funcionarios del gobierno y con reconocidos jefes paramilitares de la zona como Hernán Giraldo y Jorge Tovar Pupo alias Jorge 40, para establecer “acuerdos” tales como la denuncia entre hermanos de la sierra, si estos no comparten la política del gobierno actual y la concesión de ciertos territorios para el control del cuerpo armado conjunto del Estado (ejército y paramilitares). Se están estableciendo acuerdos, justamente con los culpables de miles de masacres a indígenas, campesinos, estudiantes y dirigentes populares del país; con los paramilitares!, que son quienes se lucran con el negocio del narcotráfico y no son sus cultivos precisamente los que fumiga el gobierno, es al café de la sierra; a la malanga de la sierra; al agua de la sierra; a los hijos y dueños legítimos del territorio.

El objetivo de esta militarización de la vida cotidiana de la sierra es dividir la unidad tradicional y ancestral de las comunidades que han habitado estos territorios por miles de años, poniendo en contra a unos y otros, para debilitar el gobierno de los 4 pueblos y dar curso a los proyectos económicos trazados, aniquilando las iniciativas organizacionales de los indígenas que buscan la conservación de la tradición cultural ligada con la recuperación y lucha por el respeto de sus territorios.

Es decir, que detrás de esta militarización continúa la profundización del proceso de intervención y violación de la autonomía, identidad y territorio por parte del Estado colombiano terrorista y paramilitar; tanto así que a pesar de generar estos supuestos espacios de apertura y reconocimiento de las autoridades tradicionales, el gobierno ha decidido continuar con las fumigaciones, no obstante los innumerables llamados que hemos hecho todas las organizaciones de la sierra para impedirlo; el parque Tayrona lugar sagrado para las 4 etnias está entre los parques naturales a los que se erradicarán los dichosos cultivos ilícitos matando la tierra.

La compañía del ejército a zonas de pagamento es una burla a la autonomía de las comunidades de la sierra; los acuerdos que buscan la acusación entre hermanos niega las creencias de las comunidades sobre La Ley del Origen y el gobierno de los 4 pueblos; la negociación del gobierno con los paramilitares es una burla, lo que se ha hecho es legalizar su poder y abuso; en la Sierra Nevada de Santa Marta ningún paramilitar ha depuesto sus armas. Este territorio no ha dejado de ser amenazado por el neoliberalismo adherido indiscutiblemente a los anteriores flagelos, se proyecta entre muchos otros, la construcción de teleféricos turísticos sobre cementerios y otros lugares sagrados para los indígenas.

Para los indígenas de esta región, la Sierra Nevada de Santa Marta es el corazón del mundo, de ella depende no sólo su vida espiritual y material sino el equilibrio y el orden de todo el planeta. La amenaza que pesa sobre ella recaerá sobre los hermanos menores y por eso todos debemos ayudar a defenderla.

La fundación indígena Dumeina convoca a los hermanos y hermanas de Nuestra América y el mundo, a que este 12 de octubre -Día americano de lucha y Resistencia Indígena- salgamos al frente de los consulados colombianos, tomemos pueblos, municipios y veredas, emitamos comunicados, elaboremos murales, ruedas de prensa etc., en solidaridad con las naciones indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta; en contra del neoliberalismo y la militarización; en contra del terrorismo del Estado paramilitar colombiano que excusado en la guerra contrainsurgente:

Asesina, apresa y destierra de la sierra a indígenas y autoridades tradicionales.
Socava la autonomía cultural y territorial de las comunidades de la sierra.
Pretende dividir el gobierno conjunto de las comunidades Wiwas, Koguis, Kankwamos y Arhuacos establecido hace miles de años.
Fumiga los territorios sagrados de las comunidades de la Sierra Nevada de Santa Marta.

Por la recuperación de la Autonomía, identidad y territorio de las naciones indígenas de América, unidad del movimiento indígena y lucha.

VAIZAPAN!

COORDINADORA CONTINENTAL BOLIVARIANA



 

     

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