
Momposinos:
La
Providencia ha querido que después de tantas vicisitudes
y amargos contratiempos que han combatido mi corazón y
llenado de luto mi esperanza, pueda hoy lisonjearme de mandar
este importante distrito militar, donde he hallado la decisión
y la leal cooperación con que podré llevar a cabo
el anhelo de redención que me domina. Agradezco cordialmente
la amistosa acogida que me han dado, así las autoridades
como el virtuoso pueblo de la ciudad valerosa, lo cual es agüero
de la buena fortuna que me ha traído a esta tierra hospitalaria
y heroica.
Hoy
se espera nueva prueba de vuestro patriotismo y del valor de vuestras
almas intrépidas de que habéis dado claro testimonio.
Los enemigos de la causa americana, adueñados del alto
Magdalena, amenazan la salud pública y la seguridad del
Estado. Es preciso develarlos y escarmentarlos completamente.
Yo empeño en ello el honor de vuestras armas y vuestro
denuedo incomparables mediante los cuales, con el favor de Dios,
tengo fe de llevar la libertad al infortunado pueblo caraqueño,
que gime bajo la más ominosa opresión.
La
obra de independencia que proclamasteis de una manera absoluta
el 6 de agosto, quedaría incompleta si fuereis indiferentes
a las desgracias de vuestros hermanos oprimidos. Pero
vosotros amáis la libertad verdaderamente, y vosotros sois
hombres de bien y no estaréis sosegados mientras padezca
esclavo un solo pueblo, y vengaréis la virtud que mancillan
los tiranos.
Habéis
ofrecido acompañarme. Vamos a aprender juntos el arte de
la guerra y de vencer. En la lucha que la razón y el derecho
oponen al despotismo que oprime y a las malas pasiones, decide
la justicia. Nadie podrá dudar que el triunfo estará
de nuestro lado.
Vuestro
propio valor es garantía también de mi palabra y
de que alcanzaremos la gloria, premio de los nobles esfuerzos.
Simón
Bolívar
Mompós
y diciembre 28 de 1812.
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