
Desde
el cuartel general de San Carlos
"
A los españoles y canarios:
Conducidas
nuestras armas libertadoras por el ser omnipotente, que protege
la causa de la justicia y de la naturaleza, hemos libertado todas
las provincias de occidente, batiendo 4 ejércitos, que
en un número de 6.000 hombres oprimían a Mérida,
Trujillo, Barinas y los pueblos internos de Caracas.
Nuestro
ejército de Oriente ha dado la libertad a Cumaná,
Barcelona y todos los llanos hasta Calabozo. No resta, pues, al
imperio de los tiranos más que el pequeño territorio
comprendido entre Valencia y Caracas, que ellos oprimen con extrema
crueldad; pero que está cubierto de millares de patriotas
que conocen sus derechos, saben defenderlos y morirán,
si es preciso, por la gloria de salvar a su patria.
Un
puñado de españoles y canarios pretende con demencia
detener el veloz carro de nuestras victorias, guiado por la fortuna,
y sostenido por el valor divino de nuestros soldados granadinos
y venezolanos. Las bandas enemigas desaparecen delante de nosotros,
aún antes de presentarnos, porque temen una espada exterminadora,
que la justicia del cielo ha puesto en nuestras manos para vengar
la humanidad, que tan vilipendiosamente ha sido escarnecida en
el suelo americano.
Nuestra
benignidad, sin embargo, os convida nuevamente, españoles
y canarios, a gozar de la felicidad de existir entre nosotros
en paz y armonía , abandonad estas tristes reliquias
del partido de bandidos que infestaron a Venezuela, acaudillados
por el pérfido Monteverde, que os ha puesto en la critica
y desesperada situación de morir en el campo, o en los
caldazos perdiendo vuestras familias, vuestros hogares y vuestras
propiedades. Si queréis vivir, no os queda otro
recurso que pasaros a nuestro ejército, o conspirar directa
o indirectamente contra el intruso e inicuo gobierno Español;
pero si permanecéis en la indiferencia sin tomar parte
en el restablecimiento de la República de Venezuela, seréis
privados de vuestras propiedades: y sabed que cuantos españoles
sirvan en las armas, y sean prisioneros en el campo de batalla,
serán sin remisión condenados a muerte.
Confiad
en nuestras ofertas liberales y temed nuestras amenazas, porque
ellas son infalibles. Todos los españoles y canarios que
se han presentado a nuestro ejército, han sido conservados
en sus destinos y son tratados como americanos, asegurándoos
que son dignos de este título y se portan con el valor
y lealtad que caracterizan a los hijos de Colombia. Del mismo
modo han sido recibidos con amistad y clemencia todos aquellos
españoles, que han probado no ser desafectos a nuestro
sistema y se han mantenido en inacción mientras los tiranos
perseguían con el oprobio y la muerte a los inocentes americanos.
Nuestras
huestes no han menester de vuestros auxilios para triunfar; pero
nuestra humanidad necesita de ejercerse a favor de los hombres,
aún siendo españoles y se resiste a derramar la
sangre humana, que tan dolorosamente nos vemos obligados a verter
al píe del árbol de la libertad.
Por
última vez, españoles y canarios, oíd la
voz de la justicia y de la clemencia. Si preferís nuestra
causa a la de los tiranos, seréis perdonados y disfrutaréis
de vuestros bienes, vidas y honor; y si persistís en ser
nuestros enemigos, alejaos de nuestro país o preparaos
a morir.
Simón
Bolívar " .
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