
A
los ciudadanos y magistrados de Barinas
13
de julio de 1813
"Las
miras del Gobierno de la Nueva Granada no son otras que las que
veréis por las sabias instrucciones que me ha dado, y tengo
el honor de presentaros para vuestra inteligencia y satisfacción.
En consecuencia de las disposiciones del Congreso se repone el
Poder Ejecutivo Provincial en el ciudadano Miguel Antonio Pulido
que ejercía estas funciones al tiempo de la disolución
de la República.
Este
Magistrado se halla suficientemente autorizado para organizar
el gobierno político y civil del modo más conveniente
a la naturaleza de las cosas en el día, interín
se liberta la capital de Venezuela, y se restablece con solidez
y legalidad el gobierno que debe regir las provincias unidas de
nuestra confederación.
El
intendente de la provincia, Nicolás Pulido, queda repuesto
en su empleo y está especialmente encargado de la administración
de Rentas Nacionales y colección de préstamos forzados
y donativos voluntarios; pero en todo subordinado al Gobernador
del Estado en quien reside la suprema autoridad de la provincia.
El
coronel ciudadano Pedro Briceño antes Comandante General,
vuelve a ejercer sus facultades militares, sin otra dependencia
en el ramo de Guerra, que del Gobierno federal y a falta de éste
del General en Jefe de las tropas de Venezuela.
El
Comandante General es nombrado Gobernador interino del Estado
mientras llega a esta capital, el propietario ciudadano Manuel
Antonio Pulido.
Los
bienes confiscados a los enemigos deben ser administrados provisoriamente
por la comisión de secuestros, compuesta de los ciudadanos
Luis Báez e Ignacio Requena, dependiente del gobierno de
esta provincia, cuyas órdenes deberán ejecutar fielmente.
En
cuanto al Gobierno de la Iglesia no habrá otro jefe en
ella, en tanto que las circunstancias varíen, que el ciudadano
presbítero Ramón Ignacio Méndez.
Dejando
así distribuidos los Departamentos de Estado, Hacienda,
Guerra y de la Iglesia, en sujetos del más alto carácter,
virtudes políticas y acendrado patriotismo, tengo la honra
de ofreceros mis servicios y suplicaros os sirváis cooperar
en cuanto esté al alcance de vuestras facultades a la redención
del resto de la provincia de Caracas que aún gime bajo
y yugo español, y yo parto a libertarla a la cabeza de
nuestras invictas tropas".
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