
El
1º de marzo de 1813 Bolívar expresa a sus combatientes
una ardiente proclama:
"A
los soldados del Ejército de Cartagena y de la Unión:
Soldados:
Vuestro
valor ha salvado la patria, surcando los caudalosos ríos
del Magdalena y del Zulia; transitando por los páramos
y las montañas, atravesando los desiertos, arrostrando
la sed, el hambre, insomnio, combatiendo en los campos de Chiriguaná,
Alto de la Aguada, San Cayetano y Cúcuta, reconquistando
cien lugares, cinco villas y seis ciudades en las provincias de
Santa Marta y Pamplona.
Vuestras
armas libertadoras han venido hasta Venezuela que ve respirar
ya a una de sus villas al abrigo de vuestra generosa protección.
En menos de dos meses habéis terminado dos campañas,
y habéis comenzado una tercera que empieza aquí,
y debe concluir en el país que me dio la vida. Vosotros
fieles republicanos marcharéis a redimir la cuna
de la independencia colombiana como las cruzadas libertaron
a Jerusalén cuna del cristianismo.
Yo
que he tenido la honra de combatir a vuestro lado conozco los
sentimientos magnánimos que os animan a favor de vuestros
hermanos esclavizados, a quienes pueden únicamente dar
salud, vida y libertad vuestros temibles brazos y vuestros pechos
aguerridos. El solo brillo de vuestras armas invictas, hará
desaparecer en los campos de Venezuela, las banderas españolas,
como se disipan las tinieblas delante de los rayos del sol.
¡La
América entera espera su libertad y salvación de
vosotros, impertérritos soldados de Cartagena y de la Unión!
No, su confianza no es vana, y Venezuela bien pronto os verá
clavar vuestros estandartes en las fortalezas de Puerto Cabello
y de La Guaira.
Corred
a colmaros de gloria adquiriéndoos el sublime renombre
de Libertadores de Venezuela" .
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