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Ni un soldado yanqui en el Caribe

Narciso Isa Conde
Coordinador: Presidencia colectiva de la CCB

Los estrategas militares de los Estados Unidos al parecer están muy concientes de sus enormes dificultades en Suramérica.

El centro de la gran oleada transformadora y su principal ola expansiva están ubicados en esa subregión de nuestro continente: la Revolución Bolivariana de Venezuela. El auge de la insurgencia armada y las movilizaciones sociales en Colombia. La inestabilidad institucional y los recurrentes estallidos político-sociales en Ecuador y Bolivia. Los potentes movimientos sociales y el reagrupamiento político de los mismos en Brasil. La prolongada crisis social y las profundas insatisfacciones del pueblo empobrecido de la Argentina. La victoria del Frente Amplio en Uruguay y la nueva dinámica entre los cambios prometidos y la tentación continuista neoliberal. El enorme crecimiento de la conciencia antiimperialista, del repudio del ALCA, de condena a Bush y sus halcones en toda la extensión del triángulo suramericano. Las dificultades que le crean a EEUU iniciativas como Petroamérica, la Alternativa Bolivariana (ALBA), Telesur y las FARC como ejército del Pueblo. Esto no es nada sencillo para el plan de conquista y reconquista por vía militar, sobre todo cuando no han logrado estabilizar la ocupación militar en Afganistán, están perdiendo la guerra en Irak y se activa el frente interno de rechazo al gobierno Bush por esa razón y por lo acontecido durante los huracanes Katrina y Vilma.

Todo esto explica el por qué progresivamente el Pentágono se esfuerza en fortalecer su presencia militar en el Caribe y Centroamérica, como parte importante de su retaguardia militar; al tiempo que el status colonial de Puerto Rico y el Tratado de Libre Comercio entre EUUU, Centroamérica y República Dominicana conforman una nueva frontera político-económica dentro de la estrategia neoliberal.

El Comando Sur de las Fuerzas Militares de EEUU ha prevalecido sobre el Comando Atlántico, asumiendo desde el sur de México el control y la conducción para toda América Latina y el Caribe, lo que procura superar las grietas en las operaciones “antidrogas”, -y ahora “antiterroristas”-, en los adiestramientos y en los nuevos procesos de tutelaje sobre los militares de la región.

Llaman la atención las “posiciones de proyección avanzada” de las fuerzas estadounidenses, presentes en su cadena de bases militares y en la presencia de tropas especiales en la región, con tendencia a la proliferación de bases pequeñas en dotación humana pero altamente especializadas (FOL, ubicación de operaciones de vanguardia).

A las bases de Rooselvelt Roads, Sabina y Allen de Puerto Rico ha sido trasladado el subcomandante de Fuerzas Operacionales Especiales.

El ejército Sur reestructurado pasó al Fuerte Buchanan en Puerto Rico y tiene la tutela sobre 16 mil efectivos del ejército boricua, todos bilingües.

En el campamento Santiago (Puerto Rico) entrenan fuerzas estadounidenses y de otros países cipayos del imperialismo.

Mantienen la base de Guantánamo en Cuba y la de Soto Cano en Honduras e instalaron nuevas pequeñas bases en Aruba, Curazao, Ecuador (Manta) y El Salvador (Comalapa).

Haití está intervenido por las tropas conjuntas de EEUU, Francia, Canadá, Uruguay, Argentina, Chile, Brasil y otros países, bajo el disfraz de las Naciones Unidas (cascos azules).

La frontera de la República Dominicana con Haití está prácticamente bajo el mando del Comando Sur del Pentágono.

Proyecta instalar una escuela de entrenamiento para sargentos del Caribe y Centroamérica, dirigida por el Comando Sur, en las proximidades de la Base Militar de la Marina de Guerra de República Dominicana, ubicada en el centro de la costa sur.

El gobierno dominicano, como muchos otros gobiernos, firmó el acuerdo que garantiza impunidad al personal militar y civil de EEUU radicado en el país.

EUUU sigue aspirando a instalar pequeñas bases altamente calificadas en nuestra isla, dentro del programa de desconcentración y extensión de sus fuerzas militares impulsado por Rumsfeld. Algo similar a lo que hicieron en Aruba, Curazao y Ecuador (Manta), y a lo que están haciendo en Paraguay.

Y todo esto se articula a los componentes militares del Plan Colombia-Iniciativa Andina.

La isla Saona y Alto Velo, próximas a las costas dominicanas, están dentro de sus prioridades.

La ubicación de estas fuerzas y estas bases militares tienen una doble misión: reforzar su control militar en el Caribe y aumentar su capacidad de agresión contra Venezuela y Colombia, países donde se sitúa el vértice de la nueva oleada revolucionaria continental y su vertiente expansiva hacia el sur.

Eso plantea nuevos desafíos para las fuerzas revolucionarias y los pueblos del Caribe y Centroamérica.

Por eso apurar el paso y desplegar la consigna
¡ni un soldado gringo en nuestras patrias!

 

 

     

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